Lo impredecible de las reacciones ante diferentes alimentos, hace difícil pautar una dieta genérica para el Crohn ya que cada persona puede presentar un cuadro clínico diferente. Sin embargo, el papel de los dietistas – nutricionistas es clave para tratar de mejorar los siguientes aspectos de manera personalizada:

  • Evitar procesos de desnutrición derivados de una mala alimentación.
  • Corregir hábitos alimentarios que puedan ser perjudiciales.
  • Prevenir o revertir un estado de déficit de determinados nutrientes que puedan derivar en otras afecciones.
  • Evaluar la posible existencia de una intolerancia alimentaria asociada.
  • Posibilitar la correcta digestión de los alimentos reparando y protegiendo la mucosidad interna del intestino.
  • Tratar de revertir las posibles inflamaciones existentes.

Consejos generales

Trata de escuchar a tu cuerpo percibiendo como te sienta cada alimento. Ten en cuenta que después de haber comido un alimento en concreto, como por ejemplo pasta, puedes no encontrarte bien, pero esto puede ser debido a los condimentos utilizados (salsa, queso, etc.) y no al ingrediente principal.

Te recomiendo masticar bien la comida y tratar de reposar durante media hora después de comer para ayudar a la digestión.

Es aconsejable comer menos cantidad de alimentos durante varias veces al día para tener digestiones menos pesadas que produzcan una reacción menor en el intestino.

Bebe mucha agua y evita el tabaco ya que causa irritación.

Dieta en la fase asintomática o de remisión

En los momentos en que la enfermedad está controlada y no aparecen síntomas, debe tratar de llevarse una dieta lo más equilibrada posible, prestando especial atención a si puede existir una intolerancia o no.

Alimentos que debes evitar:

  • Alimentos que produzcan gases como la coliflor y las bebidas gaseosas.
  • Trata de eliminar las bebidas alcohólicas, el café, el té y los picantes, ya que pueden ser especialmente irritantes.
  • Evita las frituras.
  • La leche puede agravar los síntomas, si es el caso, trata de sustituirla por alternativas vegetales a base de soja, arroz o avena.
  • Evitar los alimentos con sorbitol (chicles y caramelos sin azúcar, bebidas edulcoradas) ya que un exceso de esta sustancia puede producir molestias digestivas como diarreas y gasas.

Alimentos a incluir en la dieta:

  • Pescado azul, ya que es rico en omega 3, una grasa con efecto antiinflamatorio natural.
  • Pescado blanco, carnes blancas y carne de cerdo, que aporten proteínas de alto valor biológicos y sean bajas en grasas saturadas.
  • Aguacate y aceite de oliva por su contenido en vitamina E. Esta vitamina ayuda a mantener hidratadas las mucosas internas del aparato digestivo.
  • Calabaza y papaya por su aporte en beta-carotenos, antioxidante que también beneficia a las mucosas del organismo.
  • Alimentos fermentados con bacterias vivas de acción probiótica como los yogures.

Dieta durante un brote de Crohn

Cuando el dolor y otros síntomas aparecen, la alimentación deberá adaptarse a esta situación. En términos generales, la dieta debe ser lo más alta posible en calorías (hipercalórica) y muy baja en grasas (hipolipídica). Deberá tenerse muy en cuenta la hidratación y la reducción de alimentos de difícil digestión.

  • Alimentos ricos en fibra insoluble como cereales integrales o legumbres con piel.
  • Alimentos ricos en grasa animal y saturada: mantequilla, margarina, nata, carne roja, embutidos, bollería, quesos.
  • Si el brote cursa con diarrea también es conveniente eliminar la lactosa y el gluten de la dieta hasta que el brote haya remitido.

Suplementación

El aporte de suplementos siempre deberá llevarse a cabo junto a una correcta alimentación supervisada por el asesoramiento de un dietista – nutricionista. Algunos de los suplementos que pueden ser indicados según el caso son: L-Glutamina, fibra soluble, Omega-3, probióticos, zinc, selenio, betacarotenos, Enzima lactasa, Ácido fólico, Vitamina D y Vitamina K.